Mito 1: Los diabéticos no pueden consumir golosinas ni chocolates.
Si golosinas y chocolates son consumidos como un "extra" en el contexto de una dieta saludable, equilibrada y acompañada por ejercicio físico, no resultan alimentos prohibidos. El problema surge si se emplean en reemplazo de una comida o una colación. Esto es algo importante a tener en cuenta, porque puede llevar a limitaciones importantes y alteraciones en la calidad de vida, sobre todo en grupos de edades en los cuales las golosinas forman parte de su universo, como es el caso de la infancia.
Mito 2: Consumir mucho azúcar o dulces puede desencadenar diabetes.
No, aun personas que no consumen dulces pueden desarrollar diabetes, porque se trata de una enfermedad en la que se asocian factores genéticos y factores de estilo de vida. Dentro del estilo de vida la alimentación es importante, pero no exclusivamente por el consumo o no de azúcar. Si existe un consumo excesivo de calorías que lleve a la obesidad, el riesgo de diabetes es mayor; otro tanto sucede con la falta de ejercicio físico.
Mito 3: Las frutas son alimentos saludables, por lo tanto pueden ser ingeridas a voluntad, salvo la banana, que está prohibida.
En este tipo de afirmación se encierran en realidad 2 mitos: la posibilidad del consumo indiscriminado de frutas y el impedimento de consumir banana. Es cierto que las frutas son alimentos saludables por su contenido de vitaminas, minerales, y fibra, pero también contienen hidratos de carbono y no están exentas de calorías. Por lo tanto, pueden consumirse en todas sus variedades, pero siempre en cantidades controladas, estipuladas por su nutricionista. Con respecto a la banana, no debe ser "demonizada"; puede consumirse pero con discreción.
Mito 4: La insulina no puede ser utilizada en personas que tienen tendencia a engordar porque provoca incremento del peso corporal.
Si bien la utilización de insulina puede traer aparejado una eventual ganancia de peso, los 2 más recientes, amplios y prestigiosos estudios estadounidense y británico coinciden en afirmar que los beneficios del empleo de este reemplazo hormonal superan los de los riesgos de obesidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario